LITERATURA
CONCIENCIA DEL COMPROMISO CON NUESTRO PRESENTE Y FUTURO
Las escritoras católicas y el bicentenario patrio
Agencia de Información Católica Argentina

Defensa del humanismo cristiano
15/07/2010 -
En un comunicado referido al Bicentenario de la Argentina (2010-2016), la Asociación de Escritoras y Publicistas Católicas de la Argentina (ASESCA), que preside la licenciada María Marta Solveyra de Pinasco, tras manifestar su deseo de participar en los homenajes a la Patria, sostiene que la cultura argentina, como heredera de profundas raíces católicas, debe tomar conciencia del compromiso con nuestro presente y futuro y trabajar en defensa del humanismo cristiano, basado en la dignidad del hombre como persona.
LA DECLARACIÓN DE ASESCA
Doscientos años han pasado desde que se creó el Primer Gobierno Patrio, el 25 de mayo de 1810. Con hondo fervor, todavía hoy vibra aquel primer grito de libertad, y palpitan en el pecho las escarapelas celestes y blancas por doquier.
Todos unidos por diversos lazos afectivos y culturales, y dueños de un pasado vivo, nos proyectamos hacia el porvenir. Que estos doscientos años de historia y libertad nos sirvan para rescatar lo mejor de todo aquello.
La cultura argentina, como heredera de profundas raíces católicas, debe tomar conciencia del compromiso con nuestro presente y futuro y trabajar en defensa del humanismo cristiano, basado en la “dignidad del hombre” como persona (“dignitas hominis”).
Proviene de considerar al hombre como “imagen de Dios” (“imago Dei”), su Creador, su Padre. Este humanismo de origen bíblico, tiene su plenitud en la persona y el mensaje de Jesucristo que continúa la Iglesia.
Viviendo en un mundo bajo presiones políticas, económicas, sociales y tecnológicas, como expresión de erróneas formas de humanismo, los argentinos no siempre hemos podido mantenernos ajenos al oscurecimiento de los valores fundamentales: el amor, la verdad, la justicia, la familia, el trabajo… y de comprender el sentido último de la existencia. Valores que derivan de la verdad misma del ser humano y expresan y tutelan la dignidad de la persona.
Desde esta línea antropológica, enriquecida por la fe en Dios, se evitará el distanciamiento de los hombres en su relación con Él, y nos conducirá a una forma de vida más plena, teniendo su repercusión inmediata en todos los órdenes de la persona y la sociedad.
A nuestra Madre, la Virgen de Luján, cuyo manto lleva los colores que adornaron nuestra bandera celeste y blanca, le pedimos que proteja y bendiga a toda la Nación Argentina en este Bicentenario.