PERIODISMO, MILITANCIA Y OTRAS CUESTIONES
TENÍA 66 AÑOS Y SE LO LLEVÓ EL CÁNCER, AL QUE ENFRENTÓ HASTA EL ÚLTIMO MINUTO CON EL TESÓN Y EL CORAJE DE SIEMPRE
Murió Elbio Martínez, periodista cabal, político íntegro, hombre de bien y entrañable amigo
LUIS A. ETCHEVERRY, El Fisgón Digital
02/02/2011 - Conocí a Elbio Martínez cuando, al cabo de la adolescencia, mi búsqueda de militancia política me llevó a una reunión en un garaje privado de la calle La Paz, en la vieja Seccional 7ª de Rosario. Creo que fue a mediados o fines de 1961. Allí, en una etapa más de un camino iniciado meses atrás, un pequeño grupo de jóvenes se proponía reorganizar la Juventud del Partido Demócrata Progresista, golpeada no hacía mucho por una escisión generada por el fenómeno de la Revolución Cubana.
Esos jóvenes, varones y mujeres de entre 17 y 28 años, manifestaban un solo propósito: prepararse, mediante el estudio, para ejercer, más adelante, la política. No exigían cargos ni honores; sólo la posibilidad de aprender la política junto a quienes la hacían.
A partir de esas reuniones se materializó al año siguiente un plan de estudios y un mensuario “de formación doctrinaria e información”, que se llamó Juventud Progresista. Extremadamente modesto, como que se imprimía en mimeógrafo, esa hoja significó el debut periodístico de varios de esos jóvenes, entre ellos Elbio Martínez.
Algunos de los que participaban: Oscar V. Sciutto, Lisandro M. Basalo, Roberto A Prieto, Elbio M. Martínez, Adriana Monsalve, Pety Ferreri, Alfrdo Bula, Luis A. Etcheverry, Amelia Bernal, Fernando Aletta de Sylvas, Rodolfo C. Quebleen, Rodolfo H. Bruera, Alberto F. Fabro, Víctor M. Villlarroel y varios más que se me escapan.
De ese grupo, uno de los que más se destacaba era Elbio. Recién terminado el secundario en su Santa Isabel natal (Departamento General López), había llegado a Rosario para estudiar abogacía, que entonces -todavía Universidad Nacional del Litoral- se dictaba en la Facultad de Ciencias Económicas. Venía con experiencia política. Con apenas 16 años, ya había subido a las tribunas de la política a dar discursos en las campañas del sur de la provincia, donde su presencia era reclamada como una especie de mascota para la apertura de los actos.
Cuerpo delgado y no muy alto, poseía una voz poderosa, varonil, de largo alcance. Con amplio dominio de los nervios, además pronunciaba e hilaba muy bien las palabras de sus mensajes, que aun con sus pocos años sabía construir de manera inteligente y sagaz. Todo a partir de la lectura persistente de la actualidad en los diarios. Venía, además, con “experiencia microfónica”, adquirida en la propaladora de su pueblo. A todas estas virtudes las adornaba con un chispeante sentido del humor y un ojo de lince para captar situaciones que le sirvieran a ese fin.
Procedente de un hogar modesto (su padre tenía una carpintería y otro hijo a quien también mantener y educar), pocos años después de llegar a Rosario tuvo que ponerse a trabajar para poder subsistir. Lo hizo en la radiofonía, donde incluso llegó a tener algunos programas deportivos, y en la publicidad, ramo en el que formó una agencia recostada principalmente en el espectáculo. Era un creativo publicitario nato y, en tal condición, trabajó en innumerables campañas electorales del PDP. Campañas en las que descolló haciendo prodigios de prestidigitador con el rendimiento económico de los siempre escasos recursos que le proveía el partido. Cuando llegaba el tiempo de campaña, era una maquina de pensar y volcar ideas que, aceptadas, él mismo se encargaba de poner en práctica. Y así era días y noches.
También trabajó tiempo después en la televisión. Durante años lo hizo dentro del noticiero y como columnista de micros especiales en Canal 5 y en distintos cables.
Además, incursionó en medios gráficos, participando de la interesante aunque frustrada experiencia del diario El País, así como en la de Rosario. Incluso llegó a tener un medio impreso propio –El Pueblo- que trabajaba con información de las pequeñas comunidades del interior.
En la función pública fue concejal de Rosario en varias oportunidades luego de la restauración de la democracia en 1983 y diputado provincial, además de secretario político del bloque demócrata progresista en la Convención Reformadora de la Constitución Nacional de 1994 y del bloque de concejales partidarios que asumió en mayo de 1973 y vio truncado su mandato por la dictadura llegada con el golpe militar de marzo de 1976. Sobre esta última secretaría cabe aclarar algo. En la elección de marzo de 1973 ingresaron en el órgano deliberativo de gobierno media docena de ediles demócrata progresistas el sexto de los cuales debió haber sido Martínez. Un impedimento legal en el instante de inscribir la candidatura -su domicilio seguía fijado en Santa Isabel- le impidió acceder a esa banca. El partido decidió que esa postulación la ocupara yo, con lo cual, sin habérmelo propuesto, resulté electo concejal de Rosario. Cuando en 1981 el PDP decidió participar de la apertura política con miras a la salida democrática, Elbio Martínez fue secretario de Promoción Social de la intendencia de Alberto Natale, gestión en la que yo desempeñé el cargo de director de Información Pública.
Dueño de un carácter fuerte, un poco más difícil de soportar por los demás con el correr de los años, Elbio se ganó algunos rencores, intra y extra partidarios. Cierto que fueron muy pocos, pero existieron. Disconforme con la conducción del PDP, se apartó definitivamente de la política, a la que, con honestidad absoluta y entrega total, había dedicado los mejores y más fecundos años de su vida. Como les sucede a los políticos íntegros en todo sentido que se apasionan y viven para y por la política, al cesar su ligazón con esa tan fascinante, como difícil y casquivana dama se encontró conque debía reconstruir su estructura laboral a una edad que se las trae.
Por supuesto, lo hizo desde el periodismo, donde no arrancó de cero, pues el medio tenía justa memoria de sus condiciones profesionales y honestidad personal, un patrimonio que no todos pueden exhibir después de un lapso similar al que le demandó a él su tan dilatada y dura lucha. El viejo almácigo siguió dando brotes promisorios del que, ahora en sociedad con su amiga de años Liliana Tenembaum, surgieron nuevos frutos promisorios. Dos de ellos son Caramelos Surtidos, el exitoso programa radial, y Bienvenidos a Rosario y Región, la inteligente y útil guía turística que, nacida con el Congreso de la Lengua, sigue tan lozana como al principio y ya en su 83ª edición.
Al entrañable y siempre admirado amigo Elbio Martínez lo sobreviven como familiares directos la también santaisabelina Ninina, su novia y esposa de toda la vida; su hija Soledad, y sus nietos Dante y Ambar.
Falta una infidencia respecto de su hija. Soledad es una brillante abogada que, habiendo cursado en paralelo la licenciatura en Ciencias Políticas, por estricto concurso forma parte desde hace años del plantel de profesionales del más grande y prestigioso estudio jurídico de Buenos Aires y, obviamente, de la Argentina. Lo de la infidencia viene al caso porque, aunque muy pocas veces lo mencionaba, esa trayectoria de la sangre de su sangre (y de la sangre de Ninina también) era uno de sus mayores orgullos.
LA QUE POSIBLEMENTE SEA LA PRIMERA NOTA PÙBLICADA POR ELBIO MARTINEZ
En esta evocación he mencionado el mensuario Juventud Progresista que, con elementos precarios e impreso a mimeógrafo, lanzamos hace casi medio siglo un grupo de jóvenes militantes del PDP. El primer número tiene fecha de abril de 1962 y contiene nada menos que tres notas firmadas por Elbio, quien por ese entonces tenía apenas 18 años. Son ellas Juventud y política, La Juventud de General López: ejemplo magnífico de trabajo y constancia, y Desde el interior se interesan por las bases y objetivos de la reorganización.
A continuación se transcribe el artículo citado al comienzo de la lista, que posiblemente sea el primero publicado en su vida por ese periodista cabal, político íntegro, hombre de bien y entrañable amigo que fue Elbio Martínez.
Juventud y política
Una nota de ELBIO M. MARTINEZ
Hay dos males que aquejan a la juventud de nuestro tiempo y que, a pesar de sus características formales diferentes, en el fondo revelan la falta alarmante de conciencia cívica y conducen invariablemente al resquebrajamiento peligroso de la fe en los principios y formas de una democracia representativa, donde es el pueblo el único depositario de la soberanía.
El primero de los males citados queda expresado en la apatía, la indiferencia y el pesimismo escéptico que manifiestan la generalidad de los jóvenes frente a los más diversos problemas de índole política-social-económica. La mayoría persiste en afirmar su carácter de “independiente”, pretendiendo justificar una neutralidad que no tiene razón de ser.
Cuando están en juego los intereses de todos y cada uno de los integrantes de la comunidad no es lógico ni aceptable hablar de neutralidad. Nadie puede permanecer insensible ante el drama que diariamente exige interpretar la vida misma. Ningún actor puede quedar fuera de escena. Es fundamentalmente necesario que esto sea urgentemente comprendido por esa juventud descreída que se mantiene en impotencia frente al cotidiano latigazo de infinidad de problemas que observa, palpa y vive en su hogar, en la calle, en la oficina, en el taller o la escuela. Es imprescindible quebrar moldes hechos a base de convencionalismos conformistas y prejuicios improcedentes, muy a menudo sintetizados en la absurda y cobarde teoría del “no te metás”; para dar paso a las rebeldías e inquietudes que por causas naturales debe tener la juventud.
Y es paradójicamente en ese paso trascendental donde casi siempre arribamos al encuentro del otro mal citado al principio. Sucede frecuentemente que por ahí reaccionan ciertos núcleos juveniles ante las exigencias de la realidad. Salen a la luz, entonces, las rebeldías que escondían en sus corazones y sus espíritus jóvenes. Pero como en gran número de casos carecen de una formación ideológica democrática y de una fe idealista, precisa y concretamente definidas; comprobamos con tristeza cómo todas sus rebeldías, toda su voluntad, todo su entusiasmo se esterilizan en funciones intrascendentes y hasta ridículas. Desempeñar una labor de negación oscurantista. Actuar permanentemente con objetivos destructivos. Criticar por criticar, sin procurar solucionar. Ser caldo de cultivo al primer snobismo político que ande en boga, por simple adaptación a un “modismo” temporal. Vegetar en círculos de “intelectualoides” de comité. Son expresiones reales y crudas de las rebeldías políticas que no sirven para nada.
Frente a estos dos problemas, que por su amplitud y complejidad nos darían tema para hacer un análisis mucho más profundo y extenso, pero que por razones de claridad y mejor interpretación hemos sintetizado a grandes rasgos; los jóvenes demócrata progresistas que aún no hemos perdido nuestra fe y nuestra esperanza seguros de ser intérpretes de un movimiento de ideas que alcanzará indudable gravitación en el futuro nacional; y que nos mantenemos unidos por convicciones y principios firmes y concretos, hacemos un llamado a la juventud trabajadora y estudiantil para que se incorpore a nuestras filas.
¿Qué es lo que ofrecemos? En primer lugar, una conducta. Ser demócrata progresista equivale a representar una honestidad política invariable a través de casi 50 años de lucha. En segundo término, un programa inspirado en los más sagrados postulados de libertad, justicia, igualdad y democracia. Un programa que es símbolo de una aspiración común a una sociedad más justa, con menos ricos y menos pobres, donde el hombre por condición natural y humana, goce plenamente de su independencia y su persona, alcance un índice valorativo de acuerdo a lo que sea, y no a lo que posea. Eso en cuanto a contenido político. Porque a ello agregamos una nueva forma de hacer política, construyendo desde la oposición, con un quehacer de bases social-humanas que dan lugar para enunciar una dimensión distinta en la materia, dimensión cuyo espíritu se desprende del plan de trabajo del Movimiento de Reorganización Juvenil.
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PERIODISMO. DISTINTO CONTENIDO Y NUEVA DIAGRAMACIÓN
01/05/2013 - Próximo a cumplir su cuarto aniversario –el acontecimiento ocurrirá el próximo jueves 20 de junio- El Fisgón Digital encara los primeros dos cambios importantes en el producto periodístico que ofrece a sus lectores. El primero tiene que ver con el contenido, que ya no será de carácter esencialmente informativo y montado en la coyuntura. Siempre referido al arte, la ciencia y la política, dicho contenido será más de análisis y de opinión, aunque sin olvidar, obviamente, aquello de alto valor informativo que la coyuntura diaria pueda presentar eventualmente. El otro cambio corresponde a la diagramación, que va a ser aligerada y resultará de más fácil acceso. Todo ello ocurrirá dentro de algunos pocos días, razón por la cual a partir de hoy se suspenden transitoriamente las ediciones cotidianas de este medio de comunicación digital. La reanudación del contacto con los lectores ocurrirá en el más breve lapso posible. Gracias.
EL EDITOR GENERAL
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